13 de abril de 2007

AUGUSTO BONAIUTI: UNA LABOR INCANSABLE

(Redactado para la revista SOCIEDAD SOLIDARIA de Santo Domingo)

Augusto Bonaiuti es un maestro italiano al que su vocación de servicio le ha llevado a Santo Domingo como voluntario del VIS, siglas italianas del Voluntariado Internacional por el Desarrollo. Ya lleva más de un año en la capital dominicana colaborando y coordinando la ayuda solidaria italiana junto con su compañero Marcelo con los diversos centros salesianos de Santo Domingo. Su estancia en el proyecto está dos años y ya han cumplido más de la mitad del recorrido.

Augusto, siempre alegre y su teléfono celular a punto, es un trabajador vocacional de la solidaridad, siempre activo e incansable con su yipeta. Mientras se realiza esta entrevista, Augusto está montando materiales para el proyecto ‘Canillitas con Laura Vicuña’. Entre pregunta y respuesta habla de las actividades que se llevan a cabo con los ‘Chiriperos con Don Bosco’, en el barrio Cristo Rey, o con el ‘proyecto Madres’, Augusto siempre tiene alguna cosa de sus proyectos en la cabeza, le gusta reflexionar y realizar su labor lo mejor posible, siempre con una sonrisa en la boca y siempre apoyando a la gente con la que trabaja. Con su peculiar forma italiana de hablar español con acento dominicano, Augusto subraya en su tarea cotidiana la comunicación con todas las personas involucradas de una u otra forma con los distintos proyectos.

Quien lo conoce, sabe de su alegría y de su tremenda e incansable actividad diaria: en su actitud cotidiana se percibe su ‘Piacere di vivere’, Augusto resalta “el placer de vivir en el trabajo diario, en el aprendizaje de lo importante y de lo pequeño. La vida en condiciones precarias, esa experiencia de vida te enseñan el placer de vivir”.Y cita a Don Ferdinando, fundador de ‘Amici dei Popoli’ y vicepresidente de la CNOS: “Somos personas concretas, debemos entender la integridad de la persona, intentar descubrir a un hombre planetario, con sus necesidades, su cultura, sus sueños… un hombre con cosas en común en todos los lugares del mundo”.

Augusto enfatiza ese punto de partida del hombre planetario: “es necesario dedicarse a comprender las problemáticas sociales, leer y esforzarse en comprender al otro. Los problemas sociales, económicos, también de Derechos Humanos –a los que se dedica especialmente su esposa Paola -, los problemas específicos de la mujer, dentro del proyecto madres. Siempre con la nueva visión del ser humano en el centro”.

Dentro de sus funciones, prefiere la escuela pública para trabajar, cree en una “escuela de todos”, con valores universales. Y muestra su ilusión de trabajar con esos niños, con los alumnos de la escuela de Monguita o la XXVII de Febrero, Augusto aporta mucha experiencia e ilusión para realizar su trabajo transformador en ambientes difíciles.

VOLUNTARIADO INTERNACIONAL POR EL DESARROLLO

El Voluntariado Internacional por el Desarrollo (VIS) tiene 20 años, nació dentro la familia salesiana y ha extendido su acción a 48 países alrededor del mundo con los padres salesianos, siempre en proyectos de carácter social y educativo, especialmente en escuelas no formales y en la formación de formadores para capacitar a futuros educadores en un sector. El VIS está financiado por la Unión Europea y el Ministerio de Exteriores italiano, más las donaciones y ayudas recibidas por particulares.

El VIS procede de CNOS, el Centro Nacional de Obras Salesianas, que organiza todas las actividades juveniles de formación e iniciación profesional. El VIS hace su labor en el terreno internacional mientras que el CNOS desarrolla su labor en Europa. Para entender la voluntad universal de estas organizaciones, Augusto recuerda las palabras del obispo brasileño Hélder Cámara: “la pobreza también está en Europa, es la cabeza de la serpiente, claro que hay que ayudar en el tercer mundo pero también en el primero”. Y destaca que “el 70 por ciento de la actividad formativa se hace en Europa por medio de Don Bosco Network, que es la institución salesiana que agrupa y coordina a todos las organizaciones”. Allá donde está la acción de Don Bosco Network, hay voluntad de promover a los valores salesianos, crear “buenos cristianos y honrados ciudadanos”.

PERFIL PERSONAL: AUGUSTO BONAIUTI.

Augusto Bonaiuti es maestro de escuela básica en Italia, donde nació hace 39 años en la ciudad de Bolonia. Cuenta con gran entusiasmo que su primera experiencia como cooperante fue en 1992, cuando viajó a Ruanda en compañía de Paola, su novia por entonces, actualmente su esposa, con la ong salesiana ‘Amici dei Popoli’ –Amigos de los Pueblos en español-. “Fue una experiencia que me abrió los ojos a la interculturalidad. Ruanda me proporcionó muchas enseñanzas, el respeto a la gente, el significado del tiempo sin agua, sin luz… todo eso te hace preguntarte qué cosas realmente son necesarias en la vida. Como cristiano, me cambió la vida”.

Augusto cuenta como anécdota que la llamada a la solidaridad le nació a muy joven, siendo un niño, cuando su madre le regaló una revista llamada “El pequeño misionero” que publicaban en su parroquia.

Años más tarde, en 1991, estudió junto con Paola los problemas que se asocian a la interculturalidad: “No sólo se trata de hacer cosas, de realizar proyectos, sino que es necesario entender específicamente las problemáticas. Ahí es donde se adquiere la experiencia”.

En 1994 Paola y Augusto se casaron y celebraron su viaje de luna de miel en Bolivia y Perú como cooperantes. Desde 1997 hasta 2001 ha seguido trabajado con Amici dei Popoli hasta 2001, una etapa en la que ha adquirido experiencia sobre otras culturas con viajes a África, Asia y Sudamérica.

Mientras se realizó esta entrevista en Santo Domingo, Augusto tenía el recuerdo presente y constante de sus hijos Stefano y Lorenzo, y su esposa Paola, que anticiparon su vuelta a Italia por razones familiares. Para él la experiencia de compartir con sus hijos las vivencias de su estancia dominicana le ha ayudado mucho, aunque su ausencia temporal fue dura. Con sus hijos aprendió a conocer el barrio, a observar la realidad cercana de otros niños dominicanos que juegan con sus hijos, integrados en el entorno como un vecino más. A Augusto se le aparece una sonrisa de especial felicidad cuando ve reflejado en sus hijos los frutos de su paso amable y emprendedor por Santo Domingo.

No hay comentarios: