30 de abril de 2007

CRÓNICAS ORWELLIANAS

La pasada semana los informativos de Telecinco emitieron diversas crónicas de situación desde Corea del Norte, un país extraño y lejano cuyo nombre no provoca en el espectador medio más que una extraña percepción de lejanía. El conductor del informativo presentaba el serial de reportajes con expresiones propias de ese marketing televisivo propio, "un lugar donde nadie ha entrado", sin mencionar que se trataba de una tiranía de corte puramente stalinista. Eso me sorprendió.

Pero más allá del producto periodístico, quizá no sea un país tan extraño para quiénes frecuenten los medios internacionales. Las pruebas de bomba atómica realizadas en el noreste del país el pasado mes de octubre de 2006 llevaron a este mísero país a las páginas internacionales. Hace cinco años también se habló de Corea del Norte, cuando 25 de sus ciudadanos asaltaron la embajada española en Pekín. ¿Qué ha sido de esos 25 norcoreanos huídos a suelo español?

Me seguía sorprendiendo que no se le llamara dictadura ni tiranía ni satrapía a ese régimen abominable.

Jung Yeon Je (AFP)
La reportera, Pilar Bernal, firmaba cada una de las piezas emitidas como meras descripciones suavizadas de un país raro, difícilmente comparable con España. Continuaba sorprendido por lo acrítico de ciertas expresiones poco periodísticas, pero llegados a ese extremo cabría esperar en cada una de las piezas un encaje de bolillos obligado de la periodista: la genuflexión ante la estatua de Kim Il Sung era parte de la 'agenda' así como la compañía férrea de un agregado del régimen como controlador de la función del periodista o las respuesta de las guías de museos y monumentos locales como si fueran máquinas de tabaco repetidoras de consignas imprescindibles.

La sorpresa se tornaba angustia orwelliana con frases como éstas:"La devoción que sienten los norcoreanos por el padre fundador, Kim Il Sung, y por el actual presidente, Kim Jong-Il, llega al extremo."

La visita al museo que recoge los regalos al Máximo Líder, perdonen la expresión soviética, incluyó el propio regalo de los emisarios de Telecinco al líder Kim Jong Il. Más encaje de bolillos. Entre los regalos de éste sátrapa que heredó de su padre la jefatura del Estado -¿una monarquía estilinista?- figuraban dos presentes curiosos, uno de Fidel Castro y otro de Santiago Carrillo.

Pero el momento más sorprendente estaba por llegar, por desgracia. Un ciudadano español, de Tarragona, por nombre Alejandro Cao de Benos, es el único representante extranjero que tiene el gobierno de Pyongyang. En una entrevista en Ideal el 22 de octubre de 2006, hablaba para los medios de Vocento de la tranquilidad social de ese país; su labor como asesor de la tiranía es probablemente "vendernos" ese paraíso comunista, y a eso se dedicó ante las cámaras de Telecinco, cuyo reportaje señalaba la curiosidad de encontrar a un tarraconense en esos lares. Según el vídeo Cao de Benos aprovecha su calidad de tenor para enaltecer a las masas con mensajes patrióticos de reverencia al Gran Líder, en coreano, claro, mientras consolida su peculiar posición de líder de masas paralelo como argumentario de apoyo para fortalecer los cimientos de la dictadura ante una población que no tiene otra opción ni otro camino que el que marque el Líder Máximo.

Para mi sorpresa este reportaje se cerró con la referencia de este personaje que parecía sacado de los guardianes chivatos de 1984: "éste es un paraíso en la tierra que es preciso preservar". Despreciable. Abominable. El trabajo de "tonto útil" apoyaor de dictadores apenas tiene paro, aunque cada vez se convocan menos plazas en estas oposiciones socialistas. Con la anuencia de Telecinco, que de tanto hacer encajes de bolillos con la redacción y la edición del vídeo, al final permitió -ese era el fondo de la cuestión- la propaganda en nuestras narices de un régimen asesino.


Coda y reflexión: Hitler no era más o menos tirano o dictador, genocida o asesino, por llevar bigote o por dirigir un país más o menos cercano. Así sucedió con el tirano ugandés Idi Amin Dada, tan bien retratado para los blancos en la película "El último rey de Escocia". Aplíquese igual con Corea del Norte.

Telecinco se ganó en los últimos años del aznarato el favor de millares de conciencias juveniles que valoraban a esta televisión por su encendida lucha contra la guerra de Iraq y las torpes acciones tardías del último gobierno del PP. El eslogan 'Doce meses, doce causas' culminó ese pensamiento como una buena medida para un público que premia con el corazoncito ese hueco a las campañas de solidaridad entre la programación de la cadena.

- Que lleven a Kim Jong Il a Salsa Rosa y le pregunta si es cierto que es "amante del cine porno y convencido de disponer del intelecto que le atribuye su propia propaganda".

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Para informarse sobre Norcorea, Amnistía Internacional, que no se dejan convencer por los paraísos socialistas.
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En esa misma semana, coincidente con la feria de abril de Sevilla, la periodista de TVE Pepa Bueno entrevistó al presidente iraní Mahmud Ahmadinejab, una persona agradable y sonriente, cuyos principios revolucionarios (islámicos) no permitían un saludo con un par de besos, ni siquiera estrechar la mano a la periodista por el hecho de ser mujer.

- Pues casi que prefiero una entrevista con Belén Esteban.

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