2 de mayo de 2007

CÓMO LLORAR ANTE LA MUERTE DE FIDEL

Los camaradas revolucionarios de la República Popular de Corea nos han mostrado el camino. Ya sabemos cómo llorar. Cuando muera Fidel, las lágrimas revolucionarias no podrán caer por las mejillas sin que la piel se sienta huérfana del Máximo Líder proletario.

Los lloros socialistas no podrán ser atropellados en las formas, ni transformarse en jimiqueos propios de un velorio pobre, mundano, de esos que no muestran cada uno de los logros sociales de la Revolución en los detalles de agradecimiento al Comandante en Jefe de la Revolución cubana.

Las autoridades recomendarán durante esos días de luto revolucionario que los cubanos se abstengan de gritar "socialismo o muerte" porque, con el cuelpo yacente del Máximo Líder, ya se sabe que esta vez toca lo segundo. Se prohibirán las medias sonrisas en las colas de la cuota o cartilla de racionamiento. Será delito hablar con extranjeros informados o buscar una conexión con los compatriotas del exterior, expecialmente con gusanos y mariposas.

Ya comienzan los velorios. Apurrúñenlo, plañideras.

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