4 de mayo de 2007

EL JUICIO PARALELO

Existe una constumbre extendida entre periodistas, tertulianos y analistas de diversos pelajes interpretar ciertas señales populares. Como el voto sabe a poco, y sólo se lleva a cabo cada cuatro años, durante el resto del tiempo los mandatarios juegan a interpretar las necesidades y los intereses de la ciudadanía. Ahí cabe de todo, de casi todo, el lenguaje se hace laxo y trata de ajustarse a los clichés y conceptos que están en la pomada.

En ese juego con reglas poco claras a veces, se cuelan los juicios paralelos que tanto gustan para los espectadores ibéricos. Está pasando con la Pantoja. Ahora se trata de interpretar vagamente la opinión popular, como si manoseando aún más la noción de pueblo se pudiera continuar con el juicio-linchamiento de las vidas privadas ajenas. El Pantojazo como fenómeno mediático seguirá alimentando programas y shares hasta que los mismos intérpretes consideren su punto de saturación.

Lo popular andaluz es ingrediente fundamental. Para captar audiencia. Para hacer reír.

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Una vez desarticulado el comando Pantoja, como titula Antonio Burgos, llegan las reflexiones en papel sobre el asunto del Pantojazo. Carlos Herrera reflexiona: Hay que ver lo que da de sí una bata de cola.

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Se volvió loco, Barbarito. Hay que ingresarlo.

2 comentarios:

Nuria dijo...

yo era fan de la pantoja, le he mandado 10.000 euros pa sacarla del calabozo! jaja

FranciscoJ dijo...

Yo soy más fan que tú jejejeje. Yo le he mandao 20.000 leuros y un ramo de clavelitos clavelitos, clavelitos de mi corazón.