26 de agosto de 2007

BORGES, EL PALABRISTA (III)

"No vale la pena interesarse en el periodismo, pues está destinado a desaparecer. Bastaría, en lugar de diarios, con un periódico bimensual, ya que todos los días no se producen hechos sensacionales. En la época grecolatina se leían libros y no se perdía el tiempo con tonterías".

Borges, el Palabrista
. Esteban Peicovich. Ediciones libertarias. 1980.
Cada día hay más periódicos, se esperan dos nuevas cabeceras -Público y La Nación- en el próximo otoño, los gratuitos han invadido las papeleras y el suelo de las ciudades con la queja y zozobra de las estrategias de los grandes grupos que ahora se dedican a las promociones y a los regalos vanos. En septiembre padeceremos la fasciculitis crónica de todos los años por estas fechas.

Se ha multiplicado tanto la oferta de publicaciones de todo tipo, que la demanda anda un poco desubicada. Imposible fidelizar al lector. O no. El amarillismo-sensacionalismo engancha y fideliza más que los artículos escritos con ardorosa técnica periodística por licenciados que se pensaron que ser licenciado era más útil que ser un periodista licencioso.

Error. Mientras los lamentos de la colegiación obligatoria y las críticas sobre el instrusismo (el periodismo y la prostitución son los dos oficios con más intrusismo actualmente) conviven con las quejas y las recomendaciones -¿alguien hace caso a estas recomendaciones?- de las instituciones y los profesionales con más crédito, cuyos nombres son apenas (re) conocidos por el gran público.

La cosas deberían ser... pero son de otra forma. La realidad no es como la pintan (o construyen).



¿Y qué queda? Reportajillos de verano para becarios como carne de cañón para sustituir puestos de vacaciones. En el otro lado, la dura infantería del corazón, buscándose las habichueles como una legión de vigilantes (de los comités de vigilancia) escrutan y graban la vida cotidiana de seres elegidos, para que luego sea comentada, analizada, criticada por la aristocracia amarillista que dirige el negocio... se crea una expectación para luego generar un beneficio económico.

¿De dónde sacan tantos programas del corazón tantas primicias y exclusivas?

Los pezones de la novia de Paquirrín explican mucho mejor la España actual que los vacuos discursos del presidente del Gobierno.

- o -

Carlos Alberto Montaner es escritor y político cubano, lleva muchos años en la vanguardia de la oposición a Castro, ha publicado innumerables artículos, ha dado muchas conferencias, y se ha convertido en un símbolo del exilio cubano. Cuenta que al montarse en un taxi en Madrid, el taxista del dice:

- Coño, si usted habla como Dinio.

Así se explica cómo funcionan los medios. Dinio for president. Desde luego Dinio es una figura mítica cuya caudal de pensamiento superará al manoseado Ché. Dinio o muerte, ¡venceremos!

1 comentario:

fab/ dijo...

Mis saludos desde Bs. As. Me ha gustado tu blog.
Besos.