13 de agosto de 2007

SALOBREÑA ES DE CINE

Espectacular mirada más allá de los tópicos y las refulgencias sobre un pueblo que aún guarda caminos antiguos y aromas de melaza en estrechas calles encaladas.

Qué inmenso placer es bajar la calle ramblilla sin más pedaleo que doblar las esquinas de las calles que han cambiado las aceras por macetas y jardineras. Ya no huele a melaza ni hay caña más allá de los recuerdos y algunos olvidos junto al río.

Nos queda el limocillo y las guayabas que sen venden en los poyos de las ventanas.

Un caribe mediterráneo.

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