7 de septiembre de 2007

MARSÁ Y EL KGB (I) La vida de los otros

Desde siempre me gustaron las películas de espías, los años del teléfono rojo y las historias nebulosas del inquietante Moscú soviético. Pero nunca me imaginé un KGB en versión granadina. Como el personaje de La vida de los otros que encarnó Ullrich Mühe, el presidente del Granada 74, Carlos Marsá, ha destapado un intenso episodio de espionaje deportivo provinciano.

Salta la sorpresa el martes 4 de septiembre. Carlos Marsá (Madrid, 1947) ofrece una rueda de prensa en la que relata todas las averiguaciones que ha realizado en torno a las relaciones presuntamente delictivas entre el Gerente de Urbanismo, Manuel Lorente y José Julián Romero, empresario y presidente del C.B. Granada. Ideal digital titula el martes 4 de septiembre: “Marsá denuncia ante la Fiscalía al gerente de Urbanismo y a J. J. Romero por prevaricación y tráfico de influencias”.

Los ingredientes que suministra Marsá son de película: prevaricaciones, urbanismo, cohecho, edificios en construcción, contratos privados incumplidos, tráfico de influencias e incluso un espía que se han recorrido medio mundo hasta Japón para fotografiar a ambos “malhechores” en el lejano Oriente.

La versión impresa de Ideal amplía la noticia al día siguiente: “Marsá consigue con detectives la información que lleva al fiscal contra Lorente y JJ Romero”. Marsá añade en la noticia: “El fiscal tendrá que delimitar si en las actuaciones y relación entre José Julián Romero y Manuel Lorente, ha habido delito, ya sea de prevaricación, tráfico de influencias o cualquier otro tipo penal». Pide además que el alcalde de la ciudad haga dimitir al gerente de Urbanismo por el “escándalo”.

La noticia de Ideal acaba con el anuncio de más denuncias: “tres nuevas querellas, una por coacciones, otra por estafa y una tercera por difamación. Y no se queda ahí la batería de acciones judiciales, ya que también pondrá demandas contra el grupo del PP en el Ayuntamiento y contra la Federación Española de Fútbol”. Marsá parecía enfadado con el mundo ese día.

El asunto del espía crea expectación en los medios de Granada. Marsá dice que ha enviado un espía al Japón pero José Julián Romero responde en un comunicado de prensa en el que explica que las fotos que Marsá mostró como hechas por el espía en realidad fueron publicadas por la revista oficial del club y por el sitio web del club de baloncesto. Así dice el comunicado:

“Respecto a las fotografías que Marsá enseñaba ayer, decir simplemente que no proceden de ninguna agencia de detectives o investigadores ni nada de eso, sino que salieron del propio club de baloncesto, que las envía de forma cristalina a los medios de comunicación después de determinados actos. ¡Fíjense cuánto tenemos que ocultar! Ah, y las imágenes del Mundial de baloncesto -donde por supuesto que estuvo Manuel, al igual que muchas otras personas de Granada, entre las que me incluyo- fueron publicadas en CeBeCESTO, la revista oficial del club”.

La historia pública (y publicada) continuaba con grandes interrogantes que no fueron contestados certeramente el día miércoles 5 de septiembre de 2007, Marsá es entrevistado en Onda Cero Granada por Juan Andrés Rejón, y así continúa con el relato de esta historia, esta vez con ciertos intervalos de nerviosismo que se dejan notar en su voz. Habla de los detectives en Japón y de otras iniciativas que ha comenzado con pólvora de rey, como la contratación de un catedrático de derecho penal de Barcelona y de su gabinete –para generar respeto-, mientras sigue con su impostación de quijote provinciano que se consdera como "un rehén durante cinco años”, con sus “derechos secuestrados” y que “tiene derecho a recuperar lo que es suyo”.

Ese mismo miércoles conocíamos la emocionante opinión de Alejandro V. García en el diario Granada Hoy que cita el encuentro espontáneo con Marsá en un hipermercado de la ciudad: “Allí, [en el híper] como esos espías que se citan en un andén para pasar desapercibidos entre la multitud, jalonados por una montaña de quesos y un espeso bosque de salchichones, Marsá, después de un somero repaso futbolístico, me confió, achinando los ojos y con una sonrisa maliciosa: “En septiembre se sabrá quién es el Roca de Graná. Documentos me sobran”. Una exclusiva de alcance, con aroma de charcutería, que concluye de forma enigmática: “En septiembre se sabrá quién es el Roca de Graná. Documentos me sobran”.

El jueves 5 de septiembre las cosas se ponen serias: “La Fiscalía abre una investigación para aclarar las insinuaciones de cohecho de Marsá”. Las diligencias están abiertas en el juzgado y pronto se conocerá el fallo judicial.

Pero a Marsá no lo para nadie: en la tarde del mismo jueves, ofrece una nueva rueda de prensa en Motril para presentar ante los motrileños su proyecto deportivo, junto con el alcalde popular de Motril, Carlos Rojas, el concejal andalucista de deportes, Antonio Escámez. Marsá parece que le ha cogido gustillo a las ruedas de prensa, casi más que a las huelgas de hambre.

No obstante, durante el mes de julio, Marsá estuvo negociando con distintos municipios como Atarfe, Armilla o Albolote. Dijo después que se preparaba para ir a Toledo, incluso tuvo conversaciones para llevar el eqipo al barrio sevillano de Triana. ¿Y por qué le dicen que no rotundamente en estos lugares donde negocia?

Marsá se lleva finalmente el equipo a un municipio, Motril, regido por el PP.

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