7 de septiembre de 2007

MARSÁ Y EL KGB (III) Las intentonas de Marsá

- El País, 20 de junio de 1997: “Carlos Marsá, principal accionista del C.B. Granada”. Dentro del texto de la noticia queda claro la intención: “de este modo se salvó el escollo que ponía en peligro la continuidad del club. Una reunión entre los concejales de IU y el empresario Carlos Marsá, que va adquirir por 90 millones [de pesetas por entonces] el 51,4% de las acciones del club, fue suficiente para que desaparecieron las sospechas”. Añade la información sobre las condiciones para el “cambio de las normas urbanísticas de dos parcelas propiedad de Carlos Marsá a que los beneficios revirtieran en el deporte. Para IU no había garantías suficiente de que fuera a suceder así. Según los cálculos de IU, los beneficios de construir en las parcelas unas 350 viviendas de protección oficial”.

- Diez años más tarde, ¿existen esas 350 viviendas de protección oficial?


- 20 de enero de 1998. El presidente del Covirán, de huelga para salvar al equipo. ¿Salvar al equipo? ¿A qué suena eso? “Carlos Marsá, el presidente del Covirán Granada de baloncesto, inició ayer una huelga frente al Ayuntamiento. Tomó una manta, un saco de dormir y una esterilla y dijo que se quedaba a vivir allí para reclamar la inmediata recalificación urbanística de dos parcelas de su propiedad cuyos beneficios revertiría en el equipo de baloncesto”.


- El 1 de abril 1998 El País titulaba: “Peligra la continuidad del Granada y el Forum”. El desarrollo de la noticia nos revela la “drástica” condición -¿no adivinan?- que puso Carlos Marsá, por entonces presidente del denominado Covirán Granada, para seguir al frente del equipo: “que el Ayuntamiento de Granada recalificaba dos pacelas con cuyos beneficios tiene previsto pagar los atrasos adeudados a la plantilla”.

Ese mismo día, El mundo titulaba de forma similar: “El presidente del Covirán ratifica su retirada de la ACB”. Y añadía en la noticia: “La determinación de Marsá se anunció el pasado viernes, después de que el pleno de la corporación granadina no aprobara, por oposición de IU, un convenio urbanístico que permitiría la edificabilidad de dos parcelas propiedad de Marsá en el barrio de Almanjáyar”.. A finales de ese año 1998, Miguel Ángel Martín, el entrenador del equipo granadino dimitió por sus diferencias con Marsá y renunció a gran parte de su ficha. “Lo bueno es que en Granada todo el mundo sabe lo que está pasando con este señor y su gestión”, dijo Martín. Pero pasa el tiempo y las cosas se olvidan.

El 31 de marzo, había anunciado que retiraría el club de baloncesto de la liga ACB. Y ponía unas ciertas condiciones. ¿Las adivinan? El 2 de abril de ese año “el tira y afloja” entre el ayuntamiento y Marsá, estaba en el mismo punto de siempre: “Marsá amenazó con retirar al equipo de la máxima competición si el municipio no da el visto bueno a la recalificación de dos parcelas propiedad del presidente del club”. Y el que avisa, ya saben

- El País Andalucía, 8 de agosto de 1998: Alejandro V. García escribía en el verano de 1998 definía irónicamente a Marsá como “el hombre que ha alimentado su carrera de gestor deportivo con huelgas de hambre”. En aquellos años la mente de Marsá estaba en amenazar con llamar al equipo de baloncesto como Granada Marbella, o quizá como Marbella solamente. Había perdido apoyos en su gestión deportiva, incluso había desperdiciado la confianza de sus dos patrocinadores más conocidos, estación invernal de Sierra Nevada y la cadena de supermercados Covirán.

- El 16 de junio de 2000 El País: El CB Granada se niega a pagar un crédito que logró con aval municipal. Esta nueva maniobra de Marsá tiene una peculiar (y novedosa cláusula): “El presidente del Club Baloncesto Granada, Carlos Mársá, ha condicionado el pago de un préstamo de 464 millones de pesetas, que fue avalado por el Ayuntamiento de Granada, a que el municipio recalifique 30.000 metros cuadrados de terreno de su propiedad”.

- El 14 de octubre de 2000, El País, edición Andalucía. El edil de Medio Ambiente acusa al presidente del CB Granada de chantaje. ¿Por qué lo acusará un concejal de chantaje? ¿Adivinan? Es sencillo: “ por amenazar con retirar al equipo de la liga LEB si el Consistorio no le concedía una licencia de obras y desbloqueaba el patrocinio por parte de La General”.

- El País, 18 de diciembre de 2000. El reportaje “Goles emocionales” relata los últimos meses de la desaparición del Poli Almería. Dos meses antes, en octubre de 2000, Marsá dejó el proyecto del Club Polideportivo Almería que había dirigido desde un año antes: ”la retirada del empresario el pasado octubre dejó a la junta directiva sin recursos para poder afrontar un presupuesto. "El proyecto de Marsá no cuajó porque no tuvo paciencia para sembrar y luego recoger. Y los jugadores tienen sin pagar las mensualidades desde el mes de septiembre". A pesar de que quería organizar, en su megalomía, un gran club: ”Entre los proyectos de Marsá figuraban, a corto plazo, la creación de una secretaría técnica, gerencia y manager general, crear las bases para una cantera propia de jugadores e iniciar la ampliación de otras disciplinas deportivas”.


Los recuerdos de las informaciones se olvidan pero quedan las hemerotecas para combatir el suave engaño de presentarse junto con las fotos de los niños y de algún futbolista para iluminar la gestión deportiva de este personaje. Son ganas de mezclar sentimientos con artimañas repetitivas. Esas ruedas de prensa rodeadas de fotos con niños para explotar la simbología de un hombre preocupado por la infancia granadina de ciertos barrios.

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