1 de octubre de 2007

OFRECEN TITULARES

La Vanguardia continúa con la información sobre el caso Tania Head y su "testimonio perfecto":

"El caso de Alicia Esteve Head ha recordado estos días al de Enric Marco, el hombre que durante años se hizo pasar por superviviente de los campos de concentración nazis. Personas como Esteve Head o Marco son el sueño de todo periodista. El testimonio perfecto. Ofrecen historias redondas,con las dosis justas de dramatismo y heroísmo, con principio, nudo y desenlace. Ofrecen titulares".

Tania Head fue presidenta de una de las asociaciones de víctimas del 11-S. Hasta que se demostró que era falso y que su nombre real es Alicia Esteve Head. La Vanguardia mostró que es de Barcelona y ahora sigue en la pista de su sendero de invenciones y relatos megalómanos.

"Obviamente, que alguien cuente, y cuente bien, una historia dramática no significa que esté inventada. Pero es habitual, por ejemplo, que los supervivientes de una experiencia traumática como el holocausto o una guerra sean reacios a hacer de ello un espectáculo. No es raro que al periodista le cueste sonsacarle detalles, arrancarles un relato fluido que impacte a la audiencia".

ABC news

En esos días posteriores al 11-S, Alicia Esteve comenzó sus clases en Barcelona. La descripción psicológica va sumando argumentos: "Su personalidad, muy envolvente y exigente, según quienes la conocieron, la convertía en una solitaria. Por mucho que se esforzara en ser simpática, tenía pocos amigos".

¿Qué sucede para que alguien así cuele sus mentiras en los medios? La ética en la jungla periodística tiene sus rendijas: "la más veraz investigación se pueden venir abajo por un solo dato erróneo".

¿Hasta qué punto se comprueban los datos? El profesor Grijelmo lo describe finamente: "estamos asistiendo ahora a un fenómeno periodístico inverso: así como una noticia veraz se convierte en falsa o da apariencia de serlo por culpa de un solo dato falso, una historia falsa puede presentarse como verosímil, y resultar creíble, si se construye con detalles verdaderos".

Quizá ese fue el caso de Enric Marco que repitió durante 27 años un relato sobre sus vivencias en campos de concentración: "así la gente le escuchaba más y su trabajo divulgativo era más eficaz". Pero era mentira. Jayson Blair creó otra célebre bola de engaños que golpeó duramente la credibilidad del New York Times.


Los periodistas no somos repartidores de pizzas, nos decía Teodoro León Gross, profesor de la Universidad de Málaga en una de esas primeras clases de fascinación periodística. La forma de trabajar de los medios en las primeras prácticas nos servían, como ciertos desengaños amorosos, para darnos cuenta de la cantidad de pizzas recalentadas que había que escribir.

Los 40 principales de la agenda setting nacional poco tenían que ver con las orgías de notas de prensa y ruedas de prensa municipales y autonómicas. Tocaba comulgar con ruedas de molino. Las historias humanas sólo se encuadran en los sucesos sangrientos y cuando muere alguien con abundancia de sangre y otras circunstancias truculentas que ofrecen titulares.


El excesivo periodismo de declaraciones sirve como caldo de cultivo de esta inflación de titulares. Declaraciones verdaderas o fingidas. Así ocurre con el nuevo periódico Público, que sorprendió el pasado fin de semana con un titular a cuenta del matrimonio express entre un jugador de baloncesto y una española: "No me acuerdo ni de dónde me casé", firmado por Miguel Alba.

Sólo cuatro días
de publicación para la primera imputación del periódico. El aludido, Will McDonald ya ha denunciado al redactor y al medio, tras aparecer junto a su cónyuge en rueda de prensa.

Ese ofrecer titulares es parte del cebo continuo de los ingredientes del sensacionalismo. Las referencias a juzgados y a la justicia también son componentes de los modos marrulleros de conseguir audiencia: el escándalo vende, es parte del espectáculo en la civilización occidental del espectáculo.

Así se genera un industria de fabulaciones creíbles que son trasmitidas para que cada uno perciba como chismes verdaderos -nunca veraces- ayudados con el aparataje adecuado de argumentos de autoridad, cámaras ocultas, lágrimas sintéticas, abuso de los condicionales y los lugares comunes del amarillismo. Pero ofrecen titulares.

A la última: las fabulaciones sobre la muerte de Antonio Puerta. Dicen ahora los feriantes de La Noria que podría no haber muerto... Telecinco sigue líder de audiencia (21.1%) y en bolsa continúa en una buena línea. Así están de caros los tomates.

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