15 de diciembre de 2007

ZOE Y EL MALECÓN

Llevo varios días queriendo encontrar un tema para acompañar esta foto de Zoé Valdés, pero la excusa no llega y ahora mismo es que me la invento.

Tomado de su blog, sin permiso.

"Ella vino de una isla que quiso construir el paraíso. El fuego de la agresividad devora su rostro. Los ojos casi siempre húmedos, la boca suplicante como la de una estatua de bronce, la nariz afilada.

Ella es como cualquier mujer, salvo que abre los ojos a la manera de las mujeres que habitan las islas: hay una tranquila indiferencia en sus párpados. También tiene el cuerpo tenso, en contradicción con sus pupilas demasiado fluidas. No es verdaderamente bella, pero tiene algo… no sabríamos qué, quizá un rictus de ironía o bien un miedo extraordinario. Ella no cambia nunca, no cambiará. Morirá joven y con todos sus deseos".

La nada cotidiana, Zoé Valdés (1995)


Seguiremos paseando el malecón buscándote, manifestación sin manifestantes -dónde estarán-, y remando en esas aguas donde sólo reman los suspiros. De libertad.


Será prontico.

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