3 de junio de 2008

ESTAMOS QUE LO REGALAMOS, OIGA

Los romanos de Roma, que no de Romilla la Nueva, han podido escuchar desde los pasillos enmoquetados y las alfombras güenas de los hoteles caros de Roma al presidente Rodríguez (Zapatero) pregonar con ritmo su mercancía:

- Estamos que lo regalamos, oiga, me lo quitan de las manos...

El periodismo serio (y socialdemócrata) lo traduce en el insondable mercado de futuros de las promesas: España destinará 500 millones de euros a la seguridad alimentaria


Aquí es donde el mármol zapateril (SantiGlez) roza el misticismo a su paso por el Trastevere y engendra grandes frases como la de “globalizar con sentido común”. Maravilloso, absolutely. Y culmina: "España acogerá una reunión de alto nivel en otoño". Alto nivel.

Más lejos llega el sitio de la Moncloa, que proyecta el personalismo presidencialista: Rodríguez Zapatero responde con 500 millones de euros a la crisis alimentaria. Así se responde, gran líder. Como si las pagara de su bolsillo y no del contribuyente hastiado.

- ¿En concepto de qué son los 500 millones?
- Pues de qué va a ser, de propaganda... y luego ya veremos.

Sarkozy no se queda corto y ha dicho que él pone 1.000 millones de euros y además ha propuesto a la FAO "un grupo de seguridad alimentaria". El presidente de Zimbawe, Robert Mugabe, ha dejado por unos días su país con una inflación de 100.000% para darse un garbeo romano y dar lecciones a la humanidad de lo que haga falta. Ahmadinejab, el presidente de Irán (y no volverán), "propuso una serie de medidas para superar el alto precio de los alimentos, entre las que figura el acceso al poder de dirigentes puros y monoteístas". Abtenerse progres y ateos. Sin embargo, la nota de prensa de Yahoo Argentina titula: "Moderado discurso de Ahmadinejab por la crisis alimentaria". Lula ha dicho alguna cosa interesante sobre el proteccionismo pero protegiendo su postura sobre los biodiésel.

Y espérate a que hable (el tar)Hugo Chávez.

Sin embargo, los discursos no quitan el hambre. Van cientos de presidentes, ministros, para proclamar grandes discursos impostados de preocupaciones evanescentes... que mañana serán un titular mojado, un periódico de ayer que nadie se atreve ya a leer.

El presidente "telefónico" de Nicaragua,
Daniel Ortega, viaja a Roma disparando con pólvora de rey para demostrar la cara más internacional de su desvergüenza: "En sus giras por el extranjero, le acompañan su esposa, sus ocho hijos, nietos y novios de sus hijas, y habitualmente viaja en un avión prestado por el líder libio Muamar Gaddafi", gastando dineros del erario público, como hacen los sandinistas con tanta profesionalidad.


La FAO, organización de la alimentación y agricultura de las Naciones Unidas, tiene como presidente al senegalés Jacques Diouf. El presidente de Senegal, Abdoulaye Wade, fue muy crítico a comienzos de mayo: "Eliminen la FAO", pidió líder africano que acusó de "ineficacia y burocratismo" para enfrentarse a la crisis alimentaria. Diouf tiene previsto responder a estas críticasu durante este world meeting de gasto planetario.

- ¿Y por qué no se reúnen todos estos mandatarios con una megasesión de todos ellos hablando por el messenger y mandándose los pdf de los discursos que nadie va a leer?
- ¡Cuánto dinero (nos) ahorrarían para destinarlo a lo necesario realmente!

Pero no. Si uno busca en google FAO+burocracia hay 61.700 entradas disponibles. ¿Ha evitado o ha mitigado la FAO alguna hambruna en el mundo? La ecuación entre recursos disponibles y eficiencia es mínima en este caso.

En estos días, cuando de fame se trata, se habla de África y de Haití, que no es África pero que es cuyas raíces africanas están en América. El peruano Martín mucha hablaba de las tortas de barro en Haití para sobrevivir. Escapar de Haití para ser cortador de caña de azúcar en la vecina República Dominicana sigue siendo una vía para escapar del hambre sin dejar la miseria. Como la historia de David Batista Félix.



La foto de la hambre en el mundo, como el cuadro de Dorian Gray, va envejeciendo en sus arrugas y pliegues mientras que los discursos son los mismos, perfectamente fotocopiables, cargados de archisílabos, lugares comunes y modas pasajeras con aspecto de profunda preocupación. Uno puede tomar un discurso tipo y releerlo con la magdalena y el té proustiano en la mesa, con las crónicas radiofónicas de fondo, cultivando el mismo género periodístico: cómo unos tienen tanto y otros tampoco.

... y sin embargo soplan vientos de esperanza.

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