2 de junio de 2008

MAJESTAD NEGRA

Cambio de tercio. Hoy me he topado con el poema que quise leer desde hace tiempo, hijo de África y de las antillas, semilla negra y criolla que germinó en jitanjáforas, del escritor boricua Luis Palés Matos.

Majestad negra

Por la encendida calle antillana

va Tembandumba de la Quimbamba

-rumba, macumba, candombe, bámbula-

entre dos filas de negras caras.

Ante ella un congo -gongo y maraca-

ritma una conga bomba que bamba.


Culipandeando la Reina avanza,

y de su inmensa grupa resbalan

meneos cachondos que el gongo cuaja

en ríos de azúcar y de melaza.

Prieto trapiche de sensual zafra,

el caderamen, masa con masa,

exprime ritmos, suda que sangra,

y la molienda culmina en danza.


Por la encendida calle antillana

va Tembandumba de la Quimbamba.

Flor de Tortola, rosa de Uganda,

por ti crepitan bombas y bámbulas,

por ti en calendas desenfrenadas

quema la Antilla su sangre ñáñiga.

Haití te ofrece sus calabazas;

fogosos rones te da Jamaica;

Cuba te dice: ¡dale, mulata!

Y Puerto Rico: ¡melao, melamba!


¡Sús, mis cocolos de negras caras!

Tronad, tambores; vibrad, maracas.

Por la encendida calle antillana

-rumba, macumba, candombe, bámbula-

va Tembandumba de la Quimbamba.


Y en otras latitudes y pasiones musicales, la Semilla negra de Radio Futura trufa la música de ese mismo estilo





Hay días para descubrir las islas agazapadas.

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