19 de septiembre de 2008

COSTUMBRES Y PAÍSES

Leo en lavanguardia.es: "Condenado a diez años un boliviano que tenía una esclava sexual de 11 años en Barcelona".

Y sigo leyendo en los subtítulos:

En su defensa alegó que era normal en su país | El fallo fija también 30.000 euros para la víctima por la "desorientación vital" en que la sumió el procesado al encerrarla durante dos años

Hace una semana exactamente estuve hablando con un boliviano de Chuquisaca, bilingüe quechua y español. Me lo encontré por casualidad cuando fui a preguntar a la puerta de la iglesia de Láchar por un camino que va al Cortijo Daimuz, lugar lorquiano a orillas del Genil, donde reman los suspiros. En las escaleras de la iglesia había tres personas, el boliviano, un borracho con un cartón de vino baratuno y un muchacho de veintitantos años que no tenía que jurarme que estaba de resaca porque se le veía dende lejos.

La conversación fue muy interesante porque sólo hablábamos el boliviano y yo, de los cambas y los collas, de Carlos Mesa y de Evo Morales y de las chompas a rayas, del soroche y de la chicha que se bebe como si fuera limoná. Era el boliviano un hombre tímido al que le sorprendía que un extraño le hablara no sólo de su país, sino que le hablara sin mirarle por encima del hombre, sin decirle que gracias a nosotros -primera persona del plural nacionalista- descubrimos nosequé. Pero quién descubrió a quién.

Por cierto, Láchar tiene nuevo párroco. Esa noticia ha sido portada en el NewYork Times y ha marcado la editorial del Miami Herald varios días. Le deseamos que le vaya bien.

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Ha muerto Humberto Solás. En paz descanse. La semana que viene estaba invitado para dar una conferencia en Córdoba sobre el cine con pocos recursos, en cuyo honor se fundó el Festival de cine pobre de Gibara. Había visitado ayer o anteayer su ficha en imdb por curiosidad.

No iré a las conferencias de Córdoba que organiza CICBATA. Su target es ese llamado "público alternativo" que tiene en sus cajones la camiseta del Che y la cabeza llena de palabrería pseudocomunista con la soberbia que dan los nuevos ropajes del comunismo. Entre los ponentes está el ínclito profesor Manuel Chaparro Escudero, al que nunca podré agradecer lo suficiente que me suspendiera aquella asignatura de radio. Por dos motivos: éste y éste.

No iré, pero tenía pensado hacerle una pregunta que surgió cuando consultaba el programa de las jornadas.

¿El festival de cine pobre lleva ese nombre porque hay poco dinero para las películas en Cuba? ¿O quizá porque hay aún una pobreza moral, un odio enorme que impide que ese festival lleve el nombre del maestro Cabrera Infante?

Vuelvo a visitar al blog de Gala, dueña de los ojos más interesantes que han pasado por Teatinos, y me encuentro un comentario que escribí hace un tiempo son esa misma preocupación. Gibara, aquel pueblo de casas con un sólo piso y una tranquilidad amable aún no conoce a su hijo legítimo.

Solás ha muerto en Cuba. Resucitará en sus películas, en cada obataleo. R.I.P.

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Excelente reportaje retrospectivo sobre Solás en el Herald de Miami.

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