23 de septiembre de 2008

PENSAR LAS COSAS

ETA ha vuelto a matar. Dicen los periodistas del chicle-cliché que "ETA ha vuelto a hacer lo que sabe". Cuando los etakides escuchen esa expresión se tienen que partir el culo de risa mientras toman café en la ikastola. ETA siempre hace lo que sabe, y lo lleva a cabo con unos ciertas estrategias, una suerte de libro de estilo del modo terrorista. Ese "hacer lo que sabe" es como afirmar que el zapatero arregla zapatos, "que es lo que sabe" o que el fontanero arregla las tuberías, "que es lo que sabe".

ETA ha matado a una persona en Santoña, un militar, Luis Conde q.e.p.d. Antes ha intentado matar con otros dos coches bomba, en Ondarroa y en Vitoria. Sólo la intención de lo que "saben hacer" les basta para propagar el miedo al por mayor, y al detall.


Mientras tanto, "el periodista medio" escucha campanas pero no sabe dónde, le suenan anywhere.

En el apartado "hacer lo que sabe" de los terroristas euskaldunes, etarras de toda etarridad, se puede incluir la negociación política, la extorsión silenciosa, el terror suministrado en grajeas de miedo para tomarlas cada 8 horas. Basta la intención para que el terrorismo abra el libro de estilo de su psicopatía mediatizada.

Otras veces, ese libro de estilo entiende de formalidades internacionales, entre Oslo y la Suisse, y se producen conversaciones, eufemismo simplón que fluye entre el insoportable consumo de obviedades cotidianas que se cuelan por el sumidero de los días. La banda terrorista quiere ante todo publicidad y si es internacional, mejor para sus intereses. Por eso Otegi mejoró su inglés durante su estancia en prisión, tan merecida.

Esas negociaciones políticas que se trataron de ocultar cuanto más grande era el engaño del gobierno zapateril, terminaron con una bajada de pantalones del presidente adolescente, aunque más que bajarse los pantalones, el gobierno zetapetero se había bajado ya los calzoncillos, dicho sea todo esto con el animus jocandi propio del momento.

De animus jocandi, es decir, del cachondeo, sabe mucho el simpático Arguiñano que tantos chistes cuenta en los anuncios de hornos y vitrocerámicas... mientras hospeda al ciudadano De Juana Chaos y su euskonovia -qué vería el tío-, en un alarde de normalidad, que por muy asesino y terrorista que sea el tío, también tiene su derecho a holgar a nivel de mar.

Algo así, holgar al nivel del mar en la Concha donostiarra, fueron los reconocimientos a Javier Bardem y a Antonio Banderas, tan correctos ambos dos. Dijo Javier Bardem: "estoy orgulloso de mi país" y me quedé de piedra porque era la primera vez que un actor hablaba con ese amor de la patria quisqueyana de la que él procede, qué bonita bandera, que morir por la patria es vivir.

Cuando tiene en frente al PP, sí tenía más valor, tan comprometido siempre con las causas sociales, pero con los etarras camuflados de personal de servicio y de sonidistas de la ETB, el tío se corta. No sabe decir el nombre de su patria y yo me pregunto si era porque no quería molestar, no vaya a ser que los etarras se pongan furiosos que gastan una malafollá mu grandísima.

Pero n dijo ná, ná de ná, sólo un lenguaje críptico y borreguil para el consumo de los mass-media.

Tampoco dijo esa palabra maldita, esa palabra mía, esa palabra nuestra, el gran Antonio Banderas, que dedicó a su padre, recientemente fallecido, la distinción que el Festival le otorgó. Tampoco dijo nada de la palabreja, para que no se moleste nadie.

La ración de equidistancia frente al terrorismo, que no es más que un eufemismo para no llamarlos terroristas por mucho que maten, nos la dio el director de culto(s) Jaime Rosales. La historieta contra Galindo, presuntos malos tratos, tan llena de lugares comunes y señalamientos típicos, debería estar denunciada... si fuera cierta.

¿Lo es acaso?

La constucción de la historia en entrevista del ventanal se basó en un relato que aún no he podido comprobar. ¿Existieron esos hechos? ¿Fueron denunciados en su momento? ¿Por qué se habla de esa película y no de la que dirigió Gutiérrez Aragón?

Nunca escucharemos en esa misma cadena de radio hablar del libro donde Galindo habla de su lucha contra ETA, y sin embargo, en ese alarde falso de objetividad que es la medianía entre el asesino y el asesinado, el programa de la autónoma Nierga compró, es decir, aceptó, es decir, respaldó la versión de la parte que acaba de matar.

El festival de cine de San Sebastián se mantiene al margen de todo... es decir, no está contra ETA. ETA siempre piensa las cosas con tiempo, no son asesinatos a la remanguillé, ellos miden muy bien, en el regocijo de su psicopatía, para lograr el efecto político y mediático exacto.

ETA ve la próxima campaña electoral en el País Vasco y está preparando sus acciones, habitual eufemismo de la ETB para nombrar a los atentados fallidos por falta de puntería del etarra que iría demasiado enfarlopado en el momento. Los apoyaores de ETA cada vez tienen menos cobertura, y poco le queda ya a ANV, tan ilegal hoy como hace tres años, cuando los pantalones del gobierno se enredaban en los tobillos.

Los cuerpos de seguridad del Estado están a liquindoi. Por eso ganarán la batalla.

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