19 de octubre de 2008

TODOS SON IGUALES

Hace unos días ojeé el libro sobre Anna Politovskaya, de la que se han cumplido dos años de su muerte. Apenas me dió lugar a leer el prólogo de Josep Ramoneda, periodista estimable. Señalo una frase:

"Aznar le apoyaba [a Putin] incondicionalmente contra los chechenos, porque todos los terrorismos son iguales".

"Todos los terrorismos son iguales". Me quedé confuso. Tengo en la cabeza la crónica libre sobre un atentado terrorista en el que sobrevivió un familiar mío. Algo así como el síndrome del biografiado, en versión familiar. Busco más sobre Ramoneda y encuentro un artículo socialdemócrata denominado Chiquilladas, publicado en 2003, año I a.Z.

"Toda violencia política no de Estado es, para Aznar, terrorista y todos los terrorismos son iguales".

No creo que haya terrorismo buenos ni malos. No todos los terrorismos son iguales. Hay algunos con más puntería que otros. El terrorismo es, exactamente, terrorismo.

Pero esa división -... y vencerás- entre tipos de terrorismo, la arzalluziana teoría de la alta y baja intensidad terrorista, según interese, no hace más que retrasar la respuesta ética o moral -elijan- para afrontar al terrorismo.

Todos los terrorismos no son iguales, no hay dos terrorismo idénticos. Las víctimas tampoco son iguales, cada una es distinta y realmente la proyección simbólica del asesinato político que efectúan los distintos terrorismos los quiere convertir en números, y los número sí que son iguales.

Nadie recuerda si el muerto 807 de ETA murió más joven que el asesinado 808. El departamento de contabilidad de ETA tampoco.

Si Al-Qaeda matara en Iraq o Afganistán de dos en dos, no saldría en los telediarios. Los terroristas lo saben y sus asesores de imagen se lo avisan. Por eso matan de 20 en 20 o de 30 en 30, cuando pueden, cuando tienen puntería.

Y si tienen wi-fi a mano, lo cuelgan en el youtube.

Pero todos los terrorismos no son iguales. No vayamos a hacerle el juego a la derecha; en todo caso, siempre podremos hacer del antiaznarismo una disciplina olímpica para poner en forma a los neogramscianos, un, dos, un, dos, respiramos.


Volviendo a la madre de todas las Rusias, la mismísima Rusia, el nacionalismo actual en aquel país busca una quinta columna en cualquier ruso conocido abroad. Lo mismo sea un multimillonario futbolístico que un diputado de la Duma en Mallorca. Probablemente sea difícil traducir al ruso aquel antiguo neologismo pujolear, pero el concepto permanece, se adapta. El nacionalismo tiene muchas caras (y muchos caras) pero maneja ciertas sutilidades cuando es necesario. Otras veces, puro holismo, ni tan siquiera se preocupa en las sutilidades.

- ¿Pa'qué preocuparse d'esos asuntos menores?

Hay cosas más importantes que hacer en el otoño moscovita. El presidente ruso ha celebrado un nuevo invento soviético, perdón, ruso: Putín (verbenero) podrá controlar los movimientos de su perra vía satélite. La perra Laika, el perro de Pavlov y el eterno retorno, un tema apasionante que deberá ser contado en otro momento.

Y mientras, "Rusia profundamente enferma".

Raúl Rivero escribió sobre Anna Politovskaya un artículo magistral: Manual para matar a un periodista.

"Todos sois iguales". Me refiero a los nacionalismos...

- o -

... Andalucía tornarà a ser rica i plena endarrera aquesta gent, tan centralista y tan soberbia.

"Los andaluces queremos,
volver a ser lo que fuimos,
lo que fuimos antiguamente,
pobrecitos y vasallos
siervos de terratenientes
y de chulos a caballo."

Por Juan Carlos Aragón
Los Yesterdays, Carnaval de Cai, 1999.

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