16 de diciembre de 2008

UN ETARRA EN FACEBOOK


Hace unos días, Gara volvió a entrevistar a Otegi, de profesión “constructor de estrategias”, cuyo perfil sonriente en Facebook tiene 342 simpatizantes a día de hoy. Son muchos o son pocos, según se mire, y según desde qué parte de Galicia se mire. Dado el sujeto, son demasiados.

Pero Facebook te da sorpresas, sorpresas te da la vida, aydió.



Hace un año y pico, exactamente, cuando el proceso de paz negociada ya no existía oficialmente, o sea que Eguiguren se estaba despidiendo con sentidos agures o hastaluegos, entrevisté para la Revista 110, dominicana, a Manuel Domínguez, director de Cambio 16. No sé quién la tituló así, Eta vista por periodista, no fui yo, pero eso no es lo importante. Ya se sabe de la prisa que hay en las redacciones, incluso en la República Dominicana, donde la ley prohíbe la prisa.


Para preparar las preguntas, consulté una entrevista que Manuel Domínguez realizó el 3 de mayo de 2004 a Otegi, de profesión “constructor de metáforas y eufemismos asesinos”. Ahí va la prueba:

¿Tiene sentido la lucha armada de ETA después del 11-M?

Es algo que debería responder ETA que es quien la practica. La lucha armada no se puede plantear en términos más o menos existenciales. Gerry Adams decía con respecto a la luchar armada del IRA que podemos estar de acuerdo o no en que la lucha armada produce sufrimiento, en que es un camino duro que puede tener sentido y eficacia política o no. En este país existen decenas de miles de personas que creen que la lucha armada es el camino y la solución debe de ser ir a las raíces del conflicto y que nadie tenga ni siquiera la tentación intelectual de la lucha armada.


Aquello de la “persuasión armada” se queda corto ante la expresión “tentación intelectual de la lucha armada”. ¿Qué intelectualidad hay en el tiro en la nuca?


Sigamos, con el “constructor de ironías gastronómicas”.


¿Qué porcentaje de su electorado cree que está a favor de la violencia?

Es difícil hacer un cálculo. La izquierda abertzale está en contra de la violencia. No creo que haya nadie en el pueblo palestino a quien le guste la violencia ni creo que haya nadie en el pueblo vasco

a quien le guste la violencia. El problema de la lucha armada no es el de si genera mayores o menores simpatías sociales, el problema es que es una constante histórica. En los últimos dos siglos

ha habido cuatro levantamientos armados en este país. Eso no puede ser fruto del clima especial ni de la gastronomía sino que lo que refleja cíclicamente es la existencia de un conflicto político que se

resuelve desde el respeto a lo que somos y a nuestra capacidad de decisión. Zapatero apelaba a la cultura para superar los conflictos armados y estoy de acuerdo con él. Sólo desde una cultura democrática y pedagógica se puede superar este conflicto. ¿Cómo se aborda?, pues desde la generosidad y la sensatez.


“La izquierda abertzale está en contra de la violencia”, y luego hace la bromita gastronómica. Tócate los cojones.


Y ahora, la sorpresa prometida: se me ocurre buscar en Facebook en nombre de los etarras que ha detenido la Meretérica, también conocida como Guardia Civil, en el día de hoy. Los detenidos son Arkaitz Landaberea Torremocha, June Villarrubia Mitxelena, Julen Etxaniz García y Saioa Urbistazu Arrieta.

Pues bien, dos de ellos tienen cuenta en Facebook: Arkaitz Landaberea Torremocha y June Villarrubia Mitxelena que además de terroristas probablemente serán imbéciles de solemnidad, dicho sea esto último sin menoscabo de su condición de etarras de toda etarridad.

En este punto quería reflexionar sobre el paradigma de las sociedades abiertas para hablar de internet y la libertad, el pluralismo y esas cosas… pero si aspiro que algún etarroide entienda este post, mejor lo dejo para otro día, no vaya a ser que me corte con el bisturí.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Deberias de redactar tu post, ya que dos de las personas que mencionas no son "etarras".

FranciscoJ dijo...

No digo que sean etarras, sino que fueron detenidos por la Benemérita. Le ruego que me aclare a quién se refiere usted exactamente y si usted considera que me he excedido, denúncieme en la comisaría más próxima. Gracias.