8 de enero de 2009

ALCOHÓLICOS

Le echo un vistazo al blog del juez Calatayud y si vas a Calatayud, pregunta por la... cuestión que te preocupe. Una preguntilla curiosa le hago: ¿no cree que el botellón es una pequeña escuela de alcohólicos?

- Coño, qué moralista has salío...


El alcoholismo es un problema de salud pública, y a veces púbica. "El alcohol es la droga más consumida en nuestro entorno sociocultural, de la que más se abusa y la que más problemas sociales y sanitarios causa (accidentes de tráfico y laborales, malos tratos, problemas de salud, alcoholismo, etc)".

Ahí va el primer susto: ¿el alcohol es una droga? Pues vaya, con lo que le gustaba a mi abuelo Manuel un chatico de vino a la hora de comer.

La Whiskypedia apunta: "El alcoholismo no está fijado por la cantidad ingerida en un periodo determinado: personas afectadas por esta enfermedad pueden seguir patrones muy diferentes de comportamiento; existen tanto alcohólicos que consumen a diario, como alcohólicos que beben semanalmente, mensualmente, o sin una periodicidad fija".

¿Entonces es el botellón una entrada social al alcoholismo?

Leo una noticia del diario Sur que rezuma 'make sense': El 'botellón' empuja al alcoholismo a cada vez más niños de 15 años. Por esas mismas fechas, noviembre de 2008, Alcohólicos Anónimos aseguraba en un congreso celebrado en Almería que el botellón "no es una influencia clave y fundamental en la enfermedad".

Las opiniones, pues, son variadas pero un cierto relativismo no ayuda a diagnosticar el alcoholismo, aún más en personas jóvenes. Yo controlo, compae. Mañana lo dejo. Pedro García Aguado, ex-jugador de la selección española de waterpolo, es decir, medallista olímpico, cuenta su experiencia con el alcohol y la cocaína en un libro directo y personalísimo.

Gugleando la palabra alcoholismo aparecen varios enlaces patrocinados. Entro en el primero de ellos, que para eso habrá pagado una pasta en publicidad: Sínesis adicciones.

"¿Es una droga el alcohol? El consumo de alcohol forma parte de nuestro día a día. No le damos importancia hasta que observamos serios cambios en el comportamiento habitual que impide la realización de una vida normal, con las responsabilidades que conlleva. Lo curioso es que se puede ser adicto sin necesidad de estar constantemente "borracho". (...) El uso repetido de alcohol produce tolerancia, es decir que cada vez se puede ingerir más cantidad para llegar a la situación de borrachera, o pérdida del control".

El alcohol ha dado pie a muchos chistes y tambié chirigotas hist(ri)ónicas. "Yo te juro que namás que ma'tomao cuatro copitas".

- Eso es, tres copitas me he tomao namás, si tú sabes que yo no soy de beber.

- o -

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