7 de enero de 2009

TAPAS CRÍTICAS

Las tapas críticas no tienen nada que ver con las tapas, a secas, que proyectan mundialmente a los bares de Granada. No voy a hablar de las que ponen en el Braserito, en el Torcuato... o en el Diamante de la calle Navas. Me refiero a las tapas de los periódicos, que es cómo se llama en algunos lugares de latinoamérica a las portadas de la prensa.


Leo esto:

Detuvieron a un comisario y a un teniente por el rapto del empresario

Tal como lo adelantó en exclusiva Crítica de la Argentina, el rastreo de un teléfono móvil llevó a la detención de un alto jefe de la Bonaerense, Juan Vicente Cardozo, por el secuestro de Leonardo Bergara.

Daniel Capalbo firma la noticia, más la columna del día en el mismo periódico.

- ¿Y así está la Argentina?

- ¡No jodás!

Probablemente esta noticia pase desapercibida entre la marea de informaciones a este lado del océano y quizás, también, al otro lado. Pero así está la Argentina, con el segundo "riesgo país" más alto de Latinoamérica, sólo superado por la bolivarianísima Venezuela de Chávez, ya ves. ¡Los analistas aconsejan huir de la Bolsa argentina!


Esta noticia puede pasar como un delito más convertido en primera plana, en noticia que conmociona o indigna, pero que, como tantas otras, caduca a las pocas horas y envuelve pescados a la mañana siguiente.

Me hizo recordar una anécdota reciente.

El valor de la anécdota no es una categoría periodística per se, no se estudia en las facultades de periodismo. Josep Pla la dignificó con su socarrona manera de adjuntarlas a sus crónicas descreídas.

Una señora mayor de mi familia, tía abuela mía, de 91 años, me vio un día de septiembre con una camiseta deportiva con grandes letras: ARGENTINA. Ella, que va perdiendo gramos de cordura y memoria poco a poco, mientras el cerebro le da días de sufrimiento gratuito y otros de extraña lucidez, en la que mezcla refranillos y anécdotas con recuerdos de familiares muertos como si estuvieran vivos, me preguntó si yo había estado en la Argentina y me había traído la camiseta. Le dije que no, pero ella no esperó a mi respuesta, y me dijo que la Argentina era un país que había quitado muchas hambres en España en la posguerra.

Sonaba en sus palabras la referencia casi mítica de un Eldorado de mediados de siglo, aquella Argentina que en el imaginario popular andaluz se dibujaba como un paraíso de prosperidad mientras en la Madre Patria se pasaban la hambre, así dicho en femenino, porque los que de verdad han pasado hambre la llaman en femenino, la jambre, en aquellos tiempos en los que cenar era considerado un lujo que pocas familias se podían.

De esa época pretérita queda la expresión, aún viva, de "comer a la hora de los señoricos", cuando se come más de las tres de la tarde como símbolo de elevada posición social.

- Ay, si tuviera que explicarle cómo está la Argentina hoy...

- o -

En 2009 se cumplen 100 años del Hotel Plaza, frente al Parque Central en La Habana Vieja, entre Neptuno y Zulueta, esa calle que en los mapas. Fue Centro Asturiano, sede de un periódico... y mi primer recuerdo de la Habana de aquel otro 98.

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