18 de octubre de 2009

LA HIPOCRESÍA TIENE MALA FAMA...

La hipocresía tiene mala fama y me pregunto por qué. Es más, escribo para preguntarme por qué. En el manual de estilo del que no sabe por donde empezar, siempre surge el DRAE, tan limpio y esplendorosso que fija la definición: "Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan".


Acudo a la memoria y a la hemeroteca de El Mundo y comienzo a ver una luz de salvación en palabras del Albert Boadella:

“La hipocresía es uno de los grandes avances de la civilización. Tiene que existir un equilibrio entre las cosas que te guardas y las que dices. Ser un honesto radical sería lo más parecido a un niño crónico. Resultaría patético”.

Esta actitud de "honestidad radical" -vaya eslogan para una campaña electoral- se parece a la de ciertos insoportables concursantes del Gran Hermano televisivo, Orwell con gusto no pica, que se pasan el día "cantado las cuarenta" a los demás, como poseídos de un don justiciero, al estilo (insufrible) de Aída Nízar y otros especímenes similares de la tierra hispánica.

- Cuidadín, que te juegas una querella, que ya sabes tú como son estos famosetes...


Este fin de semana de octubre, ha habido referencias recurrentes y repetitivas a la hipocresía. Se acompañan generalmente de acusaciones de doble moral, ¡doble moral! Cómo si no pudiera haber una triple o cuádruple moral, ad infinitum.

Ahí es donde recuerdo aquellos poemas de Raúl Rivero:

Los cubanos somos hiperbólicos:
a los hombres que no tienen moral

los acusamos de tenerla doble.


Los aventajados alumnos lakoffianos del Partido Socialdemócrata Obrero Español están más atentos a los balones sueltos en el área, quien dice área dice informativo, canutazo (con perdón) que se tercie.

Veamos,( y gugleemos):

Hipocresía+PP = 325.000 googles

Hipocresía+PSOE = 196.000 googles

Un dos en la quiniela, ¡¡clarísimo!! Si esto de hablar "contra la derecha" debería ser considerado como deporte olímpico para 2020.


Así las preferencias se decanta por hipocresía y doble moral, mientras en segunda línea quedan tartufismo o fariseísmo -culturalismos incomprensibles- para atizar al otro ante la alcachofa.

Otro de las palabras que funcionan, words that work, es "maquiavélico", cuyo sentido es más amplio y sin embargo tiene menos uso mediático, es una palabra fría, friolera más bien, no es fácilmente endosable al contrario.

El Príncipe, la obra más conocida del escritor florentino, tiene una versión con anotaciones de Napoleón, interesantísimas siempre. De las varias menciones a Fernando el Católico, en el capítulo XVIII (De que modo los príncipes deben cumplir sus promesas), hay una soterrada:

"Un príncipe de estos tiempos, a quien no es oportuno nombrar, jamás predica otra cosa que concordia y buena fe; y es enemigo acérrimo de ambas, ya que, si las hubiese observado, habría perdido más de una vez la fama y las tierras".

"A quien no es oportuno nombrar". Qué manera de cuidarse las espaldas.

Sin ánimo de señalar, creo que el Príncipe debería contar con ediciones comentadas por otros líderes políticos. Berlusconi, por italiano, podría echar un par de tardes en Villa Certosa para este cometido. A Rubalcaba lo veo haciendo anotaciones y aclaraciones químicas y reprochándole a Niccolò Machiavelli que, en fin, "merecemos un príncipe que no nos mienta".

Incluso tengo la impresión de que hay otros, "a quien no es oportuno nombrar" que predica el buen rollo y tal... y casi se ajusta mejor a ese refrán popular que hoy me ha dado pie a esta nota:

"el caza(d)or, el sastre y el zapatero, a cual más embustero".
(en minúsculas, ojo)

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Aquí enlazo un magnífico documental sobre el mestre Pla, dirigido por Fernando Olmeda. Queda una duda en el aire, todavía: Aquella exclusiva (e)vidente, una entrevista que fue realizada (o no) por Eugeni Xammar y Josep Pla a Hitler tras el pustch de la cervecería. ¿Aquella entrevista fue real o no lo fue?

- "Es verdad: lo pone el periódico", apostilló Arcadi sobre la (posible) exclusiva.

Hombre, hombre... tampoco es verdad todo lo que dice la tele o la radio, imagina tú que se inventen -detalladamente- tres terroristas suicidas... o no, quién sabe, quién sabrá.

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