11 de noviembre de 2009

CUANDO NADIE ESCUCHABA

Cuando nadie escuchaba, algunos creían oír el rumor de la Revolución que soñaron, por habaneras. La Revolución y nosostros, que la quisimos tanto.

Pero nadie escuchaba.

Nadie escuchaba



Ahora escuchan, pero cada uno oye lo que quiere oír. Óyeme, asere, ya tú lo puedes comprobal: lo llaman líder y declaman sus artículos en los informativos del mundo, tan llenos de objetividad a medio camino entre el tirano y el súbdito jambriento.

La ficción informativa, "un periodista confiado es un propagandista", como en el cine de escape, es una manera de ingerir prozac en pequeñas dosis para que las noticias parezcan mejores, que no molesten a quien no deben molestar.

"Mañana les contaremos más noticias, seguramente algunas buenas", decía un afamado presentador.

Ese "carácter ansiolítico de la ficción" aplicado a la realidad, a las noticia desagradables, dejan un regusto a nada, a olor de cenicero rebosante. Caerá aquel muro y luego vendrán las construcciones simbólicas y el repartirse medallas, fotos y proyectos de futuro de la isla hermana.

Yoani lo contará en directo. Y la escucharemos. Cuando todos escuchen nadie dirá que nadie escuchaba.

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Entrevista a Néstor Almendros (en seis partes), uno de los primeros afectados por la epidemia de castrofobia que se extendió por todo el mundo mundial. Consulte con su farmaceútico (mientras no sea de Izquierda Unida) porque esa patología produce efectos secundarios como la castroenteritis aguda, peculiarmente aguda en el caso del cagalitroso en jefe.

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