30 de noviembre de 2009

MUJICA, LOS TUPAMAROS Y ETA

Entrevistó a Pepe Mujica Ramy Wurgaft para El Mundo el 19 de julio de 2008. Y le preguntó, sin ambages:

P.- ¿Y qué opina de ETA?

R.- Para mí, ETA es la crónica de un conflicto no resuelto. Ella es el testimonio de que los nacionalismos resisten con vehemencia a esa discreta evaporación de las fronteras -étnicas o geográficas- que ha traído consigo la globalización. No cabe duda de que ETA emplea la violencia, pero también Castilla fue bárbara en su Historia de aplastar al enemigo durante la Reconquista y más allá de ese período. Castilla sometía a fuego y le responden con fuego. Yo sólo espero que los habitantes de la Península encuentren la forma de resolver sus conflictos por la razón y el diálogo.

Reconquista, acabáramos. "Castilla sometía a fuego y le responden con fuego". Uno siglos por medio, pero le responden. En el club de los muchos eufemismos etarroides, esto se denomina violencia de respuesta, aunque la respuesta se haga esperar y por tanto, esté así justificada por el respondón.

"Yo sólo espero que los habitantes de la Península encuentren la forma de resolver sus conflictos por la razón y el diálogo". Que hablen los portugueses y los andorranos, pues.

Este guerrillero utópico -así le han llamado en TVE- tenía una utopía bastante peculiar: «Creímos que por la vía armada construiríamos un mundo mejor, luego vimos que sólo se producía desorden». Vía armada, de nuevo un eufemismo al estilo tupamaro. ¿Y sólo desorden?

El terrorismo no se puede explicar sin las víctimas, querido Mujica: por la "Cárcel del Pueblo" de la calle Juan Paullier de Montevideo pasaron algunas de ellas.

Del mismo modo, "cárcel del pueblo", llamó ETA a los zulos donde mantenía a los secuestrados.


Y sin embargo, Mujica sueña en los sumarios: Que Uruguay sea tan próspero como los países escandinavos, pero más entretenido. Lo primero es bastante improbable; lo segundo es muy sencillo, basta con que no haga frío.

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