15 de noviembre de 2009

PUEDE PASAR QUE SEAMOS UNA MINORÍA

Me encuentro con una entrevista en el Avui que me deja pasmado, boquiabierto, completamente encarajotao conforme avanzo en su lectura.

"Puede pasar que los catalanes seamos una minoría en el país": esto lo dice Carod-Rovira, senyor Josep Lluís, los periodistas entrevistadores lo entrecomillan y ya tenemos titular. Ahí va la versión traducida al idioma invasor.


En estos casos hay una forma de analizar estas frases al estilo arcadiano: cambien catalanes por serbios y en ese plan. En el cambio, por comparación, está el asunto.

Así: "Puede pasar que los serbios seamos una minoría en el país". La firmaría el mismísimo Milosevic o Karadzic el holístico.

La altura intelectual del amigo de Josu Ternera me enternece. El titular nace de esta frase, kosovar y prístina:

"Porque si no, lo que puede pasar es que el catalanes seamos una minoría en Cataluña, donde haya marroquíes, argentinos, uruguayos, rumanos, españoles y catalanes. Unos catalanes que son un grupito pequeño que conserva con formol determinadas esencias y yo no quiero eso, no quiero ser minoría en mi país, sino mayoría, que ser catalán sea la expresión mayoritaria de esta sociedad, lo que significa una nueva expresión de catalanidad".

Veamos:

"Porque si no, lo que puede pasar es que el serbios seamos una minoría en Serbia, donde haya croatas, húngaros, macedonios, rumanos, albaneses y serbios. Unos serbios que son un grupito pequeño que conserva con formol determinadas esencias y yo no quiero eso, no quiero ser minoría en mi país, sino mayoría, que ser serbio sea la expresión mayoritaria de esta sociedad, lo que significa una nueva expresión de serbiedad".

O serbilismo, quién sabe. Tremendo.

El etnógrafo Josep Lluís, elevado en su verbo ante los micrófonos, ya prometía en 1991: "joven promesa" se llama la (el) figura. Así lo cuenta Espada en El terrorismo y sus etiquetas, página 98:

"Nada de lo que os voy a decir es nuevo para vosotros. Os lo dije ya, hace medio año, en algún lugar de Euskadi, cuando en nombre de mi partido os pedí, formalmente, que no actuáseis más en mi país. Habéis respetado la petición durante seis meses. Ahora, sólo me atrevo a pediros que, cuando queráis atentar contra España, os situéis, previamente, en el mapa".

Eso es, si tenéis una furgoneta llena de explosivos, por favor, no la aparquéis en Cataluña, no la deslicéis por la rampa de una casa cuartel; la podéis explotar en otro sitio que me moleste menos, España por ejemplo.

"Y con acciones como ésta no hacéis más que españolizar Catalunya". Palabra de Carod. El artículo completo ETA fuera de Catalunya es de una lectura amarga, dolorosa, insufrible.

Años más tarde vino el cafelito de Perpiñán con el señor Urruticoetxea y con el señor Albizu, probablemente sin necesidad de traductores catalán-euskera. Ahora que Carod deja de tener (ir)responsabilidades en Esquerra, esperemos que no le dé por hacer visitas al estilo perpiñanesco a Bin Laden y otros líderes de la misma ralea.

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Y de fondo, esos pendulazos españoles, sísifos hispanos sin solución, ¿buscando un epílogo balcánico?

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