Tomo esta anécdota de Fernando Vizcaíno Casas que prologo su libro De "camisa vieja" a chaqueta nueva, crónica de una evolución ideológica.
Lo suelen contar como chiste gallego, pero vayan ustedes a saber.
Santiago le dice a su amigo Pepiño:
- Lo tuyo no tiene nombre, rapaz. Primero fuiste radical, después te afiliaste al socialismo de Casares, más tarde estabas en la derecha de Calvo Sotelo, cuando el Alzamiento asegurabas ser falangista. ¡Y luego, Pepiño! ¡Tú cambias continuamente de idea!
- No lo creas. Mi idea de siempre fue ser concejal...
Traduzcámoslo al castellano actual, para mejor inteligibilidad del asunto en cuestión:
José Luis le dice a su amigo Pepiño (son dos nombres al azar):
- Lo tuyo no tiene nombre, compañero. Primero fuiste falangista, después te afiliaste a la UCD de Adolfo Suárez, más tarde estabas en el PSOE de Felipe, cuando Zapatero asegurabas ser de la ceja. ¡Y luego, Pepiño! ¡Tú cambias continuamente de idea!
- No lo creas. Mi idea de siempre fue ser subsecretario...
El chaqueterismo, qué gran tema: los míos, intercambiables según el día. La victoria electoral vista y sufrida como una goleada a favor o en contra. Y días después, ¿qué hay de lo mío?
Como en la anécdota de Marx Groucho, "tengo unos principios pero si no le gustan, tengo otros", los principios pueden ser de prêt-a-porter. O como dice Juan Madrid, con arte y genialidad salobreñera: "Soy comunista los lunes, martes y viernes. Los miércoles y jueves soy libertario".
¿Y los sábados y domingos? Cosas de pequeñoburgués...
Por cierto, ¿se le podría aplicar la ley antitrasfuguismo a Pilar Rubio?




