5 de febrero de 2010

BIN LADEN Y EL CAMBIO CLIMÁTICO

Sobre el cambio climático, paradigma del insaciable 'make sense' en el periodismo actual, ha hablado recientemente Osama Bin Laden. Así lo titulaba el ABC verdadero: Bin Laden se hace «verde» y critica el cambio climático en un nuevo mensaje (aquí el teletipo de EFE).



Atendiendo al artículo de hoy de Arcadi, intentaré no emplear en este caso el "link y el copy-paste" como "herramientas de alfabetización y de confusión masivas".

La habitual presencia simbólica, continuada y gratuita de Bin Laden en los informativos de todo el mundo, se da en Al Jazeera el pasado 29 de enero para emitir un discurso muy a su estilo, es decir, como terrorista que quiere extender su mensaje . Y el destinatario es "todo el mundo":

"This is a message to the whole world about those responsible for climate change and its repercussions - whether intentionally or unintentionally - and about the action we must take".

Y no se queda ahí. Sigue su soflama y brama:

"Speaking about climate change is not a matter of intellectual luxury - the phenomenon is an actual fact".

El cambio climático es un hecho actual. ¡¡Un hecho!! Lo dice Bin Laden, autoridad planetaria, émulo de Al Gore en desiertos lejanos. Y no es un "lujo intelectual", apostilla.

Todo en él es "sensibilidad social".

La perorata binladenesca se alinea en el mainstream antiamericano más tópico:

1. Critica a George W. Bush.
2. El protolo de Kyoto no se cumple.
3. Hay que hacer algo.
4. La globalización y sus trágicas consecuencias.
5. Los americanos son los verdaderos terroristas.
6. Las políticas norteamericanas son mafiosas: por tanto, dejemos de utilizar los dólares.


El líder de Al Qaeda, se apoya en Noam Chomsky, gran pope del altermundismo, para darle la razón, como ya lo hizo en su día Hugo Chávez. O cómo pasar "De Trotsky al Corán", tal y como tituló recientemente el maestro Quiñonero en su blog, a cuenta de un partido post-comunista francés:

"
El partido, originalmente troskista, ha presentado una candidata musulmana, Ilham Mussaïd, estimando que el velo islámico y la religión musulmana son “compatibles” con la “revolución anticapitalista” que defiende la organización".

Bin Laden quiere apropiar del discurso de otros, aparece fugazmente en un informativo para aprovechar el encuadramiento de otros (framing) y colocar su mensaje. Se quiere vestir de causa noble o quizá de causa justa para seguir con su propaganda, esto es, suavizar su mensaje de terror y llegar a más público.

¿Quiere ocupar el lugar de Greenpeace? Qué pregunta. En el blog de
Luis Arroyo, asesor aúlico, se refiere a diversas técnicas de Greenpeace para soltar sus consignas: A los medios les encanta que la gente sea atacada por la policía, titula.

¿Esto es lo que Bin Laden pretende copiar con sus técnicas terroristas? Pongamos por caso: “A los medios les encanta que la gente sea atacada por terroristas suicidas”.

Sigue el post de Arroyo:

"Greenpeace vive de desafiar a los poderes establecidos: empresarial y gubernamental. Esa es su esencia. Viven de la representación de la narrativa ”David contra Goliat”. Se sitúan siempre al filo de la legalidad para provocar situaciones que proporcionen buenas imágenes. Viven para la televisión y por la televisión. Personalizan siempre sus causas, buscan la oportunidad mejor y la comunican a los medios".

David contra Goliat.
El David muslime contra el Goliat gringo. El perdedor radical. En el programa de Punset dedicado a indagar Cómo se hace un terrorista, lo relataba así Scott Atran:

"Había una vez dos carneros, uno con cuernos y otro sin cuernos, y el carnero con cuernos solía embestir al carnero indefenso, así que Dios en su inmensa sabiduría decidió cambiar los cuernos de dueño: esta es la visión de la Yihad".

Bin Laden sabe utilizar sus cuernos; no es un excéptico del cambio climático, o como dicen maliciosamente, no es un negacionista. Negacionista, qué falta de propiedad, como si fuera un archisílabo cualquiera.


Aclaración: Greenpeace emplea ciertas estrategias para conseguir apoyo de la opinión pública. No son terroristas. El cambio climático genera opiniones encontradas: está en el centro del debate de las opiniones públicas occidentales.

Bin Laden se sitúa en otras coordenadas: la influencia del terrorista con sus declaraciones, su propaganda periódica, global. Es decir, terrorismo.
Bin Laden habla. Otros pondrán las bombas. Mientras tanto, disfrutemos de la expresión de moda para Afganistán: "talibanes moderados".

En este asunto, sinceramente, sí que soy excéptico.

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