26 de marzo de 2010

¿QUIÉN QUIERE COCAÍNAAAAA?

Entre la primera y la segunda cerveza de ayer -sin alcohol, of course- cayó sobre la barra una anécdota buenísima, increíble. Se la robo a un amigo dahomeyano del que no diré más ni desvelaré su nombre (a menos que La Noria me lo pague bien).

En una clase de un colegio dahomeyano, un chiquillo de cinco años tiene una tiza en la mesa. Se pone a jugar con el polvo de la tiza y a desgranar la tiza para que haya más polvillo sobre la mesa. Se pone a jugar con el polvillo con un lápiz, separando rayas... y con un tono risueño, como quien cuenta un chiste, dice en altavoz a sus compañeros:

- ¿Quién quiere cocaínaaaaa?

Los maestros dahomeyanos que allí se hallaban "flipaban en colores" según citaron textualmente al pie de la barra, antes de elegir la segunda tapa, lomo adobao.

* Nota bene: esto ha sucedido verdaderamente en un colegio de Dahomey, que nadie piense que ha pasado en Granada, provincia oriental de la "Andalucía una, grande y modernizada bis".


Iba ahora a hablar sobre la droga y sue referencia en este excelente artículo: El aburrimiento es además uno de los trampolines hacia la droga.


Pero mejor sigamos con los chiquillos. Esta niña que contesta a un reportaje televisivo dice que quiere veterinaria de mayor... y añade: "y mi mayor deseo siempre ha sido que el colegio sea destruído por una bomba de destrucción".



Quizá los padres de esa niña cuando la hayan visto en televisión, se hayan echado las manos a la cabeza. ¿Una pequeña Otegui en la familia? ¿Una Yonegoiricelaya de primaria?

Este video lo encuentro en un grupo de facebook así titulado: La niña de la Sexta que quería que su colegio fuese destruido por una bomba. Y añade el creador: "La única niña sincera que ha sido capaz de reconocer lo que todos hemos pensado alguna vez".

Joder, yo nunca he deseado eso, aunque sí recuerdo una vez que en el colegio Tínar fuimos desalojados de clase por un aviso de bomba. Eran finales de los 80 o principios de los 90, no recuerdo exactamente; sí recuerdo que al día siguiente nos pusieron a escribir una redacción sobre el asunto.

Qué gran asunto la educación. Ahora tenemos en Andalucía un nuevo consejero de Educación, que se quite Finlandia que ahora sí que sí vamos a adelantarlos, a rebasarlos por la izquierda, y no lo digo con la boca chica. Ya saben ustedes que la (mala) educación es la patria del socialismo,

Por eso Andalucía está a la cabeza de España con otras comunidades en fracaso escolar: más del 30 por ciento. Y en eso que estaba, escucho esta mañana una entrevista en Onda Cero de Herrera Carlos a Pepe Griñán, autor intelectual de la consigna "la educación es la patria del socialismo" que sigue emocionando a las masas con su mera pronunciación.

Griñán -¿el breve?- habla del bilingüismo en 'las Tres Mil', un barrio marginal muy conocido de Sevilla. Habla de "nativos digitales" y dice que están en su gobierno pero no sé yo si se refería a algún cani que tenga en su gobierno. Habla de información y comunicación a voleo, porque suena bien y toca otras cuestiones sobre educación y política de la Junta de Andalucía en general con ese destreza típica del que encadena consignas y las amalgama con datos variados, que tan bien suenan.

En Andalucía hemos pasado de preguntarnos en los setenta si éramos Tercer mundo o vender como un éxito que seamos objetivo I de la Unión Europea, es decir, cuya renta es inferior al 75 por ciento de la media europea. Después de llegar Eslovenia -que está por delante-, mi querida Bulgaria o Letonia, resulta que seguimos estando en el último vagón, pero eso sí, lo vendemos como si fuera un éxito total.

Como Natalio Rivas -¡don Natalio!- en la época de la Restauración, el clientelismo sigue bien vivo. Qué bien define el DRAE: sistema de protección y amparo con que los poderosos patrocinan a quienes se acogen a ellos a cambio de su sumisión y de sus servicios. Aquel "colócanos a tos" que le decían a Don Natalio fue consagrado "de la forma más graciosa y popular" por Carlos Cano en la 'Murga de los currelantes'. Un siglo después hemos pasado al "subvenciónanos a tos" que ha consagrado el laico PSOE en esta reserva espiritual del socialismo y felipismo español, perdón, estatal.

Y así, Andalucía sigue siendo el granero de votos subvencionados por distintas vías que va regando -pitas, pitas, pitas...- el maná público que nunca se acaba, hasta que un día se acabe el jurdó providencial y alguien se pregunte dónde se ha invertido tanto dinero durante tantos años: en hacer la autovía en Torrenueva, otavía no.

No quiero olvidar esa imagen simbólica en el pueblo de Obéilar: un maestro de escuela y también miembro del gobierno municipal tocaba casa por casa, con la confianza propia de los pueblos chicos, y entregaba el voto casa por casa, en su sobre bien metiíco para que no haya problema ni esquivocación... Por cierto, que tenemos una consejera de la Junta de ese pueblo, conocida mundialmente por su extraordinaria gestión.

Hemos avanzado mucho en los últimos años... pero seguimos los últimos. Pero seguimos avanzando, aunque seguimos los últimos... y en ese bucle. Mejor sería que tomemos ejemplo de Botswana.

- Pos no t'has ío lejos ni ná.

1 comentario:

Jose A. dijo...

¿Eres Paco Gil? ¿Si es así?: ¿no fuiste a Almería? Escribe. Perdona, en caso contrario.