Una noticia sobre Jesús Neira en el telediario me dejó boquiabierto; a los doce segundos de la noticia se escucha lo siguiente: "Su presunto agresor [Antonio Puerta] está en libertad provisional desde hace un mes después de cumplir año y medio en prisión provisional".
Lo leo otra vez y me extraño: "Su presunto agresor está en libertad provisional desde hace un mes después de cumplir año y medio en prisión provisional".
Si es presunto, ¿cómo es que va a estar un año y medio en la cárcel? Será otra cosa, pero presunto no. Las imágenes de aquella agresión demuestran poca presunción. Los ocho meses ingresado en el hospital, con coma incluido, no fueron presuntos.
Hay veces que el periodista se la quiere coger con papel de fumar y patina bastante: sería como llamar presunto al asesinado, de igual manera que lo es el asesino.. El muerto no es presunto, lo es el autor del delito hasta que se celebra el juicio pero poco más.
Otras veces se utiliza la expresión "autor confeso" pero fuera del derecho -y ahí está el periodismo- presunto no puede significar supuesto en todos los casos.
Ese relativismo moral televisado se vuelve curioso cuando se habla de "esa sustancia": es la forma guay de hablar de la cocaína cuando aparecen en televisión y no quieren espantar a la audiencia. Sabina, como ya la ha dejado, la llama por su nombre, sin rodeos.
Si la cocaína sirve como atenuante en otros delitos, ¿podría pasar lo mismo en este caso?
Mientras tanto, Neira ya tiene encima "la pena de telediario". Qué pena de telediario, y eso que es el mejor informativo del mundo mundial, por encima incluso de las televisiones locales. A esta técnica, los gringos lo llaman "character assassination": en Wikipedia aparece en inglés pero no hay una entrada en lengua española para este concepto, y no será porque aquí no se dé esa práctica que tan bien se le da a la Cadena SER o la Sec(s)ta.
Neira, al que no han matado de una forma ni de otra, salió de los juzgados "visiblemente molesto" cuando le preguntaron por el permiso de armas que desea pedir: los mecanismos legales están enunciados en las leyes. Pero, claro, eso de las armas es cosas de fachas, fíjate tú en los Estados Unidos si no. Además, "el profesor sigue con sus ocupaciones habituales acudir a un programa nocturno de televisión": o sea, que si está enfermo para una cosa, lo está para otra.
Era una noticia preventiva: como Neira no es de izquierdas, debería ir pidiendo perdón por las calles por no serlo. No ser de izquierdas es una forma de matar niños en Afganistán e Iraq y en Palestina, por supuesto. Las ideas ya lo determinan; si uno no es progre o socialista -perdonen las redundancias- debería que ir agachando la cabeza y aguantar estoicamente ese adjetivo de "reaccionario", que era la palabra que más le gustaba a Stalin -y a Enric Sopena- para desprestigiar al adversario político.
El cordón sanitario sigue anudado.
De hecho Neira ha acusado al PSOE de cometer "barbaridades y asesinatos" a lo largo de su historia. Y acto seguido, el PSOE de Madrid pedía su dimisión al frente del Observatorio contra la Violencia de Género por estas afirmaciones contenidas en su libro, España sin democracia.
¿Qué hechos cometidos por el PSOE pueden ser "barbaridades y asesinatos" a lo largo de su historia? Hombre, hombre...
The Economist critica duramente al presidente Rodríguez, faro de nuestros corazones socialdemócratas. Vamos, que lo pone a caldo, aunque dudo que la expresión "poner a caldo" exista exactamente en inglés.
Error mío: Wordreference.com dice que la locución "poner a alguien a caldo" se puede traducir como "to pull somebody to pieces". For example: 'Mr. Rodriguez has been pulled to pieces in a journalistic report'.
Ya lo conocen en Europa, infiero.







