13 de abril de 2011

EL ÚLTIMO GOLPE DE EFECTO (I)

Citó el domingo pasado a Azaña y le llamaron "republicano dominguero". Para Zapatero 'España es un país de sorpresas'. Claro, así llegaste a la Moncloa cuando cantó el cisne negro. También reivindicó Aznar la figura de Azaña más allá del accidentalismo y de la memoria histórica subjetiva de cada cual. En cierto modo, el genio de la lengua se vengó y decidió que "ser algo una república" era una forma irónica de nombrar un lugar donde reina el desorden.


Mañana es 14 de abril y no sé qué ponerme para poder parecer un 'progre a la violeta' en palabras de Leguina. Quizá me enchufe otra vez este recomendable programa sobre la figura Dolores Rivas Cherif, viuda de Manuel Azaña en 1985. Quizá vuelva a La velada en Benicarló por el simple placer de hojear y releer.

En este "país de sorpresas" no sabemos cuál será la próxima jugada de Zapatero. Le encantan los golpes de efecto; imagínense qué hubiera sido de Miguel Bosé como ministro glamuroso. Mientras, quédense atentos a las pantallas, atentos a lo simbólico: algún periodista avezado escribió de "la neonata III" pero no creo que la cosa sea para tanto. Otros mencionan un "proyecto de ruptura" que viajó desde Lizarra a Perpiñán, con visita "privada" incluída de Senyor Carod-Rovira.

Paparruchas. Por supuesto que nos creemos que ahora existe una tregua gracias al "acuerdo de Gernika", aunque intervengan apenas 850 kilos de explosivos.

Por ahora el gobierno no pedira la ilegalización de Bildu. ¿Para qué? Son buenos chicos, se les ve. Atentos a ese camino que pretende ensuciar ciertas togas con su polvo.

"España es un país de sorpresas". Y tanto.


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